lunes, 16 de enero de 2012

Teorías globales de la inadaptación social

Consideramos desadaptadas a unas personas y no a otras. Vivimos en un mundo en el que lo verdaderamente importante queda delegado a un segundo plano, ocupando nuestra expectación y siendo objeto de nuestra admiración personas que jamás hubiéramos imaginado antes que ocuparían la esfera pública y serían capaces de hacerse escuchar, personas que verdaderamente no tienen nada que decir al mundo y de las que sus palabras terminan por llegar a miles y miles de personas y lo que es peor haciendo creer a muchas otras que el futuro está en no saber nada y hacerte oír, porque si no estarás desadaptado, desafiliado, sin trabajo, sin recursos para alimentar a tu familia porque parece que lo que vende y gusta en ésta nuestra sociedad es la ignorancia. Es en este sentido, en el que me parece verdaderamente importante que analicemos las distintas teorías que han surgido a lo largo de la historia sobre el fenómeno de la inadaptación social (pulsa aquí para ver más información), para que así podamos cuestionarnos ésto y mucho más sobre la situación que actualmente estamos viviendo.


sábado, 14 de enero de 2012

Adopción y acogimiento: trabajo grupal


Tras poner en común previamente, las distintas informaciones recogidas a lo largo de las vacaciones sobre la adopción y el acogimiento, en el día de ayer acudimos a la asociación objeto de nuestro trabajo (LLAR), en la que mantuvimos una entrevista con la responsable de la misma. Una entrevista que nos mostró un poco más de cerca, la realidad a la que han de hacer frente tanto padres adoptantes como hijos adoptados, siendo especialmente relevante en el caso de las adopciones internacionales donde los rasgos físicos son especialmente distintivos entre esos padres e hijos, añadiéndose además el plus de que todos esos menores que son susceptibles de ser adoptados tienen problemas de salud, como pueden ser los retrasos en el crecimiento, la psicomotricidad poco desarrollada, enfermedades infecciosas etc., y que cuando decidimos adoptarlos debemos aceptarlos como son, con sus más y sus menos, porque son niños y se merecen una nueva oportunidad en sus vidas. De esta manera, tras conocer esto, además de los órganos que intervienen en la adopción y el acogimiento, los distintos tipos de las mismas etc., decidimos dedicarnos a acabar los puntos finales de nuestro trabajo, abordando “La educación social e intervención educativa”, las “Conclusiones” y la “Autoevaluación grupal e individual”. Para tras esto, concertar una nueva tutoría previa a la exposición de nuestro trabajo, la cual tendrá lugar el martes.

Por último, y como conclusión no sólo de esta entrada sino también del trabajo, creo que la adopción y el acogimiento son temas sobre los que verdaderamente existe un cierto desconocimiento general, porque se ignora no sólo lo que son en sí sino también lo que suponen, porque adoptar o acoger son términos que llevan en sí una implicación por parte de la persona o personas que deciden llevarlo a cabo, es un compromiso y una estabilidad para un menor que en un momento de su vida se ha visto sin el referente de sus padres. Y es que verdaderamente, y a mi parecer, los padres adoptantes y de acogida han de ser médicos en sonrisas y besos, atendiendo y entendiendo a esos niños, que en algunos momentos pueden ser más o menos receptivos pero que en el fondo presentan una misma necesidad, el cariño y el amor incondicional de unos padres, que con sus más o menos diferencias consideren a sus hijos como iguales, porque como dice la canción… “gota sobre gota somos olas que hacen mares, gotas diferentes pero que a la vez son iguales”.


Individuo y sociedad (Parte III)

Actualmente vemos como existe una diversificación de las agencias de socialización. Hoy en día, ya no existen dos únicas instituciones que tengan la función de incorporar al individuo a la sociedad, como antes podían ser la familia y la escuela, sino que existe una pluralidad de "agentes" que se encargan de este proceso. Es por ello, por lo que resultaría necesario conocer más a fondo qué son las agencias de socialización y cuáles son sus distintos tipos existentes (pulsa aquí para ver más información).

Y es que parece que  al educar, en vez de mostrar los valores que creemos tener por bandera parece que tengamos la intención de demostrar en sí la debilidad de los mismos. Porque si miramos a nuestro alrededor, sólo vemos conflictos, intolerancia, diferencias y dejamos a un lado el sentido del amor, no sólo como sentimiento individual sino como sentimiento comunitario, de tolerancia, de respeto, de igualdad. Términos que en nuestro contexto parecen ser una utopía, por qué... ¿dónde está el amor, cuando a nuestro alrededor vemos a personas matando, personas muriendo, niños a los que escuchamos llorar etc.?, y mientras tanto nosotros permanecemos sentados, esperando algo que está delante de nuestros ojos y que no queremos ver, porque es más fácil, en muchas ocasiones, apartar la mirada ante lo desagradable de la vida que intentar cambiar lo poco o lo mucho que esté al alcance de nuestras posibilidades...


martes, 10 de enero de 2012

Individuo y sociedad (Parte II)


Tipos y fases del proceso de socialización.

No todos los individuos de una sociedad pasan por el mismo proceso de socialización. Si bien, la socialización es el proceso de incorporación de un individuo a la sociedad, dicha incorporación va a depender del lugar a ocupar por el individuo en la sociedad. Pues bien, cuando estas posiciones o “lugares” son diversos y además hay algún tipo de jerarquía entre ellos, entonces el proceso de socialización se diversifica y se especializa en función de esta jerarquía, dando lugar a la socialización diferencial. Dentro de esta socialización diferencial se podría destacar el ejemplo de la socialización que recibe el hombre con respecto a la mujer.


En cuanto a las partes de la socialización, podemos distinguir las siguientes:

-La socialización primaria, que es la básica y la primera que se realiza. Es la que pone, por decirlo de alguna manera, los cimientos de la personalidad del individuo y de su adscripción al grupo.

Se da en los primeros años de vida, en los que la interacción con los adultos, así como también la confianza y seguridad de los mismos, son fundamentales para que ese niño encaje en la sociedad. Además, los vínculos que se generan con las personas del entorno, son vínculos afectivos, muy fuertes y duraderos.

El aprendizaje del lenguaje, es fundamental en esta etapa. Y es que el lenguaje no es sólo un código de comunicación, sino una forma de traducir el pensamiento en comunicación y, también un dispositivo de transmisión cultural.

-La socialización secundaria. Sobre la base de la socialización primaria, si ésta está bien hecha, surge la socialización secundaria, que es la incorporación de nuevas rutinas, de interacciones con otros adultos, de nuevos roles y de nuevas instituciones en la vida de los individuos. A diferencia de la socialización primaria, el peso de las relaciones afectivas es mucho menor, y por lo tanto los efectos no son tan duraderos, es más superficial y más reversible. El lenguaje que se tiene que adquirir es especializado, y además los individuos empiezan a gestionar la incertidumbre de la vida social y pueden llegar a cuestionar rutinas establecidas e incluso a sustituirlas por otras nuevas.

La socialización primaria y secundaria se lleva a cabo en las llamadas “agencias de socialización”. La familia es la agencia de socialización primaria por antonomasia y la escuela la agencia de socialización secundaria, sin embargo, actualmente han proliferado otras agencias de socialización secundaria como son los medios de comunicación de masas.

-Además, cabría destacar un tercer tipo de socialización denominada “resocialización”, que es cuando el individuo rechaza a sus referentes tradicionales para construir una nueva identidad. Y es que hay casos en los que una socialización primaria mal ejercida, con roles familiares poco claros, negligentes o inexistentes, constituyen una casa sin cimientos para propiciar esa socialización secundaria. Sería aquí donde entraríamos en juego como educadores sociales, contribuyendo de alguna manera a afianzar esos cimientos y “reeducar”, en cierta medida, a ese individuo.

Para finalizar esta entrada, creo que sería interesante que reflexionáramos sobre el mundo en el que vivimos y sobre la idónea e idealizada socialización, ya que actualmente parece que hemos olvidado nuestros valores, nuestra identidad y que nos adaptamos a todo, que nada nos importa y si a alguien no le gusta nuestra principios, como diría Groucho Marx, “no se preocupen tenemos otros”. Y es que consideramos correcta una y no otra socialización, un determinado comportamiento y no otro, pero en algún momento de nuestro camino hemos olvidado que aquello que estamos aceptando como algo bueno realmente no lo es, y no lo es hasta el punto de que lo aceptamos, interiorizamos y transmitimos, sin saber verdaderamente quiénes somos y qué está bien y que no. Porque nosotros somos parte del problema y para poder ayudar a los demás debemos ser conscientes de ello e intentar buscar una solución, para que luego seamos capaces de poder entender al otro, ya que de ninguna manera podremos intentar “reconvertir” a alguien si no somos capaces de hacerlo con nosotros mismos.


lunes, 9 de enero de 2012

Individuo y sociedad (Parte I)



Innatismo versus ambientalismo.

“A pesar de que, indudablemente, somos seres biológicos en una parte, los humanos necesitamos de la socialización para SER. El ser humano, nace con una organización cerebral prácticamente inactiva, y debe vivir con otros seres humanos para que se active su genoma”. De esta manera, para entender el proceso de socialización es preciso conocer los postulados de las concepciones innatistas y ambientalistas. 

Según el innatismo nuestra herencia biológica nos condiciona, sin embargo, debemos pensar que verdaderamente el desarrollo psicológico de las personas no está prefigurado en su dotación genética sino que es producto de la interacción entre las posibilidades de esa dotación y las experiencias, personas y objetos con las que se entra en relación a lo largo de la vida, es decir, las personas vamos adquiriendo los instintos de supervivencia y relación a través de la imitación, NO ESTAMOS BIOLÓGICAMENTE CONDICIONADOS, sino que aprendemos a SER a través de la relación con los demás. 

Por su parte, según el postulado ambientalista son otros los factores los que influyen en el proceso de socialización, tales como el entorno y la cultura en los que se desarrolla el individuo. Pero claro… ¿verdaderamente debemos mover a las personas de los entornos en los que se encuentran porque son los culpables de la desadaptación? Teniendo en cuenta este postulado podríamos pensar en el ejemplo característico de un chico perteneciente a un barrio delictivo y degradado que está totalmente integrado en la sociedad y no puede ser considerado un desadaptado social, en contraposición por ejemplo con otros chicos de su barrio que si lo están pero que realmente no tienen por qué ser desadaptados por el simple hecho de pertenecer a ese determinado barrio y no otro. Y es que desadaptados sociales hay tanto en Los Remedios como en Los Pajaritos, pudiendo ser la variable entorno y cultura, un posible factor pero no el determinante de esa desadaptación como bien se podría apreciar en el caso del “desadaptado” del barrio primeramente mencionado.

Los grupos, roles y ritos de paso. 

Los individuos necesitan del grupo para poder desarrollarse. Cómo se generan y se mantienen esos vínculos, y cómo el desarrollo de los individuos está condicionado por la sociedad en la que viven, se produce en el proceso de socialización. 

La necesidad de vivir en grupo, de ser aceptados por éste, le da al grupo un importante poder de sujeción al individuo. Cuando una persona se desvía de la norma, de lo que es común, enseguida se generan mecanismos de control, como el murmurar, la ridiculización y la coerción física. Sin embargo, ésta última en especial, no es un mecanismo que favorezca que los individuos no quieran apartarse de la norma, es decir, que su “identidad” se aproxima a la identidad de la media. Y es que son muchas las personas que asocian la identidad a una dimensión natural de los individuos, pero en realidad la adquisición de la identidad es algo muy complejo en lo cual tiene que ver mucho lo que hace el individuo, la actividad que desarrolla. Es en este sentido en el que el proceso de socialización está muy influenciado por la teoría de los “roles”, los cuales son los papeles definidos socialmente e interpretados por los individuos. Ahora bien, es preciso que tengamos en cuenta que las relaciones sociales y las interacciones que se producen en la sociedad no son algo improvisado sino que responden a unas estructuras y en base a las funciones que desempeñemos dentro del grupo. Cumpliendo estas relaciones unas expectativas. 

La vida de un individuo es una sucesión de roles, que siempre va cargada de emociones y sentimientos confeccionando de esta forma, su identidad. Los sujetos toman conciencia de ellos a partir de los tres años y el ejercicio de los roles conlleva también una serie de comportamientos que los caracteriza como tal y que la mayoría acepta. Sin embargo, el individuo va pasando por el ejercicio de distintos roles (por ejemplo, de llevar a cabo el rol de hijo, en un momento determinado de su vida, pasa a desarrollar el rol de padre), es dentro de este contexto donde entran en juego los ritos de paso, que constituyen “un momento clave de cambio de papel” y una “ritualización de ese cambio de rol”. El ritual de paso es un proceso en el que se abandona un rol y se comienza el ejercicio de uno nuevo, y que tiene como objetivo que la persona asuma dicho cambio y que el resto de la sociedad lo reconozca y también actúe en consecuencia con el mismo. Actualmente, sin embargo, las sociedades han producido una descodificación en estos ritos, perdiendo a la vez vigencia. La consecuencia de esto es que en muchas ocasiones, se desconoce el cambio de rol y los individuos dejan de tener claro qué expectativas han de responder al resto de la sociedad. Ello me hace pensar por ejemplo en algo que actualmente, y de manera muy común, podemos apreciar, esos “grandes adolescentes” que con treinta años siguen viviendo con sus padres y se pasan las horas y horas jugando a la consola, vistiendo con gorras del revés y pantalones anchos, y mostrando con ello, tal y como muchos tienden a llamar, una importante “crisis de identidad”. 

Por último, y a modo de conclusión de esta entrada, el sentimiento de pertenencia a un grupo es esencial a la naturaleza humana, pero no sólo es exclusivo a la misma, vemos como desde el más diminuto ser del reino animal hasta la más grande especie del mismo sigue existiendo ese sentido de la unidad y de la pertenencia, en tanto en cuanto, el grupo influye de una manera muy importante en la construcción de la identidad, porque los individuos necesitan del mismo para desarrollarse, y es que como diría Aristóteles, “el hombre es un ser social por naturaleza”. 


sábado, 31 de diciembre de 2011

¿Qué fue de la niña Juanita?


Ayer tuve la oportunidad de disfrutar de una obra de teatro un tanto rocambolesca y que a pesar de su ironía, y aparente irrealidad, sentí que había muchas personas en nuestra sociedad que podrían ser identificadas con la protagonista de la misma, una estrella infantil de la música que al crecer se convierte en un juguete roto más de la sociedad y que vive del recuerdo de su infancia y de sus logros en la misma, frente a su hermana Blanca, antigua estrella de la canción y conocida a nivel internacional, a pesar de su extraño accidente por el que quedó postrada en silla de ruedas.

Una tragicomedia en la que afloran temas propiamente humanos como son los celos, la envidia y la locura, una locura en la que la protagonista, doña Juanita, se ve envuelta a raíz de lo que su propia hermana y la sociedad hacen creer que hizo ella, y que la llevan a tener un serio problema con el alcohol. Y es que…cuántas veces habremos visto situaciones que se podrían haber evitado si verdaderamente nos hubiéramos interesado en saber la verdad de una determinada situación en vez de emitir ciertos juicios de valor fundamentados en desconocimiento y meras sospechas.

En numerosas ocasiones, por ejemplo ante problemas como el alcoholismo, a lo mejor nuestras intenciones de partida son buenas como bien podría ser el caso de Blanca, la hermana de Juanita, que quería ayudarla  a evitar su “vicio”, sin embargo en vez de hablar con ella, intentar comprender el por qué lo hacía y buscar una verdadera solución, sus charlas con su hermana se quedaban en banalidades y en meras conversaciones recordatorias de sus pasados y vivencias, que contribuían a que Juana, una y otra vez, se lamentara y su melancolía la llevara a ahogar sus recuerdos en un vaso de whisky, y es que aunque el alcohol no es la salida, muchas personas ven un refugio en el mismo por qué no son conscientes de hasta qué grado están perjudicándose y están aislándose de sus amigos y familia, y por otro lado ese grado de adición a parte de estar propiciado por el refugio de la realidad puede venir motivado por otras causas, como bien se puede ver en esta obra, ya que en todo momento hacen creer a la protagonista que ella es la culpable del accidente de su hermana y que siempre “ha sido un diablillo”, cuando realmente no hay más loco que aquel al que la sociedad hace creer que lo es y en el propio cuerdo siempre existe un tanto de locura, porque como diría Chamfort, “hay más locos que cuerdos, y en el mismo cuerdo hay más locura que cordura”.


jueves, 29 de diciembre de 2011

El muñeco feo y malo es el negro, porque es..."muy moreno"

Los pequeños tenían que elegir si preferían el muñeco negro o el blanco y a cuál asociaban con la fealdad y la maldad.

Las respuestas de los niños lo revelan: Es racismo puro y duro. Es parte de un estudio realizado en México en el que los investigadores dieron a elegir a distintos niños entre un muñeco blanco y otro negro.

Los pequeños asociaron características negativas, en concreto maldad y fealdad, con el muñeco negro, a pesar de que muchos ni siquiera pudieron argumentar el porqué de su preferencia.

Las preguntas empleadas en el experimento son simples y revelan que todos los niños prefieren el muñeco blanco, por el que sienten mayor simpatía, confianza y semejanza.
Al preguntarles a quién se parecían más, a pesar del pelo, los ojos y la tez oscura, la mayoría dijo que con el muñeco blanco, según publica la web de noticias “Terra México”.

El muñeco negro, de acuerdo a las respuestas de los niños, generaba temor, desconfianza, por su color.


El estudio realizado por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) es una réplica del diseñado por Kenneth y Mammie Clark en EEUU en los años 30, en el cual se demostró que los niños desarrollaban los mismos prejuicios que les transmitía la sociedad.
Dada la complejidad de la temática, tras el estudio se realizó un Taller de Racismo con los niños que participaron y con sus familias, con el fin de generar un espacio de reflexión y contención de las emociones generadas en este intercambio.

Y es que este estudio nos demuestra una vez más, como las conductas racistas no constituyen casos aislados, sino que son un fenómeno que parece formar parte de nuestras vidas. A pesar de que muchos al ver esta noticia, podrían pensar que estos niños no saben lo que responden o bien que no deberíamos preocuparnos porque son muy pequeños e inconscientes, realmente deberíamos de cuestionarnos esas respuestas y es que estos niños si saben lo que responden, aunque tal vez no sepan si esta bien o mal, pero sus respuestas son un claro reflejo de la educación que han recibido, tanto por parte de sus padres, como de la escuela y los agentes externos como pueden ser los medios de masas o el ambiente social en el que viven y se desarrollan, porque no debemos olvidar, tal y como diría Bob Marley que, “las guerras continuarán existiendo mientras el color de la piel sea más importante que el de los ojos”, esas batallas individuales que día a día han de hacer frente las personas negras.